ENTREVISTA / ALBERT COSTA
«Me parezco a los navarros, soy serio pero cachondo»
Miércoles, 7 de diciembre de 2005. Falso
MARÍA VALLEJO. PAMPLONA.
Ganó Roland Garros hace tres años y tocó el cielo. Desde entonces, ya no se toma el tenis de la misma forma. El ilerdense, a sus 30 años, valora ahora mucho más estar con su mujer y sus hijas que seguir acumulando títulos, pero sigue queriendo ganar cada vez que salta a la pista.
Cuando cuelgas el teléfono, no sientes que has estado conversando con una figura mundial, con uno de los pocos que puede presumir de tener inscrito su nombre en el palmarés de un Grand Slam. Charlar con Albert Costa es pasar un rato agradable con un hombre familiar, simpático, divertido, escudado en ese rostro serio que siempre suele lucir. El tenista de Lleida ha cumplido este año la treintena y se toma la vida de otra manera. Ya no está en el top ten, pero a pesar de los rumores quiere seguir jugando al tenis y ganando partidos, como intentará este fin de semana en Pamplona, pero lo primero es lo primero: su esposa y sus niñas gemelas.
-¿En qué momento de su carrera se encuentra?
-El año que viene seguiré jugando. Se había dicho si me retiraba, si no me retiraba... He decidido que en vez de dejar de jugar de golpe voy a jugar unos torneos donde me den invitaciones para acabar mi carrera disfrutando del tenis. Pero dejarlo del todo seguro que no. Ahora me lo planteo para poder hacer un poco de todo, poder divertirme, estar con mi familia y jugar los torneos que me apetezca.
-¿Roland Garros fue un antes y un después en su vida?
-Desde luego. Cuando me tiré en la tierra de la pista central de Roland Garros al terminar el partido pensé: «Ya lo he conseguido todo». Siempre había estado top ten, pero no había ganado un grande. A partir de ahí, mentalmente me empecé a relajar. Hoy en día aún veo aquello como un momento increíble en mi vida. Sientes que has cumplido tu sueño y lo demás es secundario. Cuando lo gané, era el hombre más feliz del mundo. Al año siguiente llegué a semifinales, pero mi motivación ya no era la misma.
-En contraste, ahora va a disputar un torneo de exhibición. ¿Cómo se los toma?
-Me gusta competir con los mejores y para mí es un reto jugar con Moyá, Feliciano y Verdasco. Es muy difícil, porque están en mejor forma, pero intentaré ganarles porque quiero ganar este torneo y que el público disfrute viéndome jugar.
-En Pamplona no hay oportunidades de ver a las máximas figuras del tenis. ¿Cómo animaría a que acudan a verles?
-Van a ver un gran espectáculo. Cuando jugamos torneos importantes no damos el máximo nivel, porque estás más nervioso, pero aquí estaremos más relajados e intentaremos hacer golpes espectaculares... En estos torneos se ve tenis de mucha calidad.
-Estuvo en Pamplona disputando el Campeonato de España, donde perdió en la final con Corretja. ¿Qué recuerdos tiene?
-Muy buenos. Pamplona es una ciudad que siempre me ha gustado mucho. He estado varias veces, aunque no recuerdo en qué torneos. Sé que estuve con 15 años en el nacional cadete e hice semifinales, que era muy buen resultado porque era un año más pequeño. Creo que perdí con Gisbert.
-Qué memoria...
-Es que guardo muy buen recuerdo de Pamplona, por eso lo digo. Además, la gente navarra se parece mucho a mí.
-¿Sí? ¿En qué?
-En que parecemos más cerrados, pero cuando se nos conoce se aprecia nuestro carácter. Los catalanes y los navarros nos parecemos en que parecemos serios de entrada, pero después somos muy cachondos.
-¿Ha estado en Sanfermines?
-No. Me da mucho miedo. Me han dicho que hay tanto follón que no me he atrevido. Pero un día con calma iré. Tampoco he tenido tiempo porque en esas fechas estoy jugando torneos. Pero ya sé que hay marcha todo el día.
-¿Cómo ha sabido compaginar una carrera como la suya con una familia y dos niñas?
-Ellas han sido el factor decisivo para que empiece a tomarme las cosas con más tranquilidad. Cuando vives en pareja pero sin hijos es mucho más fácil, porque puedes viajar con ella, pero la vida familiar te lleva mucho para casa. Al principio lo llevaba mejor, pero cuando las niñas empiezan a apretar y te preguntan adónde vas sales de casa con el corazón en un puño y acaba de desconcentrarte.
-¿Les ha puesto ya una raqueta en la mano?
-Sí, van una hora a la semana, pero no sé si les gusta mucho. Prefieren el ballet, la gimnasia rítmica... Que hagan lo que les guste.
-Ha dicho que tendría más niños cuando se retire. ¿Entonces lo aplaza?
-Sí, está aplazado. Tener dos de golpe es durito (ríe). Después te lo piensas más. ¡Si nos salen dos más a la vez nos da algo!
-Su ídolo tenístico es John McEnroe, que no tiene nada que ver con usted. ¿Por qué?
-Por su manera de jugar. Me atraía su juego por los espectáculos que montaba.
-¿Y ahora le gusta alguien?
-Admiro a Federer por su calidad y a Nadal por su entrega y su mentalidad. Es una máquina y nos va a dar muchas alegrías.
-Su quinta también las ha dado, ¿pero cree que Nadal puede superarles?
-En un año nos ha superado a todos. Ha ganado un Grand Slam, cuatro Masters Series y una Copa Davis desde diciembre del año pasado.
-¿Le daría algún consejo?
-Que se supiera dosificar. Es un grandísimo jugador, pero es mejor que no juegue muchos torneos. Es mejor que se dosifique, y cuando juegue lo haga a tope.
-Tendrá más tiempo para jugar al golf.
-Eso sí. Me relaja mucho. En el golf sí que estoy mejorando. No soy bueno, pero mejoro cada día.
http://www.deportesdenavarra.com/mas...=20051207&vin=