http://www.clarin.com/diario/2005/01...es/d-06615.htm
"No me voy a privar de hacer lo que me gusta"
Abajo, decenas de personas pasan al lado de un cartel que señala, en kilómetros, la distancia que separa al Kooyong de tres Grand Slams: Flushing Meadows (16.690), Wimbledon (16.999) y Roland Garros, a 16.878. Arriba, en el primer piso del club donde está el comedor de los jugadores, aparece un David Nalbandian reposado y tranquilo. Con ojos celestes que destellan cierta melancolía, con el pelo rubio atado, con una incipiente barba. El nueve del mundo, que cumplió 23 años el 1º de enero, procesa por dentro sus sentimientos, tal como lo hace en la cancha. El cordobés no los exhibe, pero se intuyen, claro. Es que todavía está fresco en su cabeza el recuerdo de su papá, Norberto, que murió el mes pasado, allá en Córdoba.
La victoria ante el chileno Nicolás Massu (6-4, 2-1 y retiro), es casi una anécdota para el tenista de remera blanca y pantaloncito oscuro. Ahora habla a solas con Clarín.
—¿Cómo está hoy el David Nalbandian hombre?
—Estuve pasando momentos difíciles a fines del año pasado. No es nada fácil, a lo mejor todavía tengo mis altibajos, mis días. Creo que es normal y llevará su tiempo.
—¿En quién te apoyaste en este tiempo?
—En mi familia. Siempre estuvimos juntos y a la larga son los que están con uno.
—¿Y el Nalbandian tenista?
—Bien. Hicimos una pretemporada dura, pero por lo que pasó tuvimos que cortar unos días. Vine acá, todavía estoy un poquito duro pero con los días todo va a andar bien.
—El año pasado ganaste el Kooyong y llegaste como candidato en Australia. Ahora ¿no es mejor?
—En el interior de cada uno, no tiene diferencia. Eso lo pone la gente o los periodistas. Uno sabe que cuando entra a la cancha todos los partidos son duros y que podés ganar o perder con cualquiera. Hoy, jugar con un qualy o con un 80 no te garantiza el triunfo. En cualquier cuadro tenés que jugar bien para llegar a las rondas finales.
—Cuando le hablaste a la gente, tras ganarle a Massú, di jiste que venías a ganar el Abierto de Australia.
—Y sí. Cuando afronto un Grand Slam apunto a eso y siempre estoy ahí, muy cerca. Por supuesto que es uno de los objetivos y trabajamos para eso.
—Con el nivel de este Federer ¿todos juegan por el segundo lugar?
—No, no, no. Hoy por hoy no hay nadie imbatible. Si bien está jugando muy bien, no creo que sea imposible de ganar. Están todos luchando por lo mismo, Roddick, Hewitt, nosotros, los argentinos.
—Cambiemos de tema. El año pasado fuiste criticado por haber corrido en rally o saltar en jumping. ¿Qué pensás hoy? ¿Volverías a repetirlo? ¿No es mejor hacerlo en tus vacaciones y no durante un torneo?
—Si a mí no me perjudica, lo hago. Yo haría un montón de cosas más, que no las puedo hacer. Elijo los momentos y si lo hago es porque no tengo problemas en hacerlo y no me va a afectar en la profesión. En cuanto crea que es un poco arriesgado hacer algo, no lo hago. Si tengo el tiempo y las condiciones, no me voy a privar de hacer las cosas que me gustan.
—Pasemos a otro tema. ¿Qué lecciones te dejaron las lesiones?
—Hicimos unos estudios a fin de año y nos dieron un poco las razones del por qué de los problemas y estamos trabajando sobre eso. Pero creo que nadie puede cuidar su propio físico como uno mismo. Ese fue el aprendizaje de lo que ocurrió.
—¿Se pueden saber las razones?
—Algunas descompensaciones físicas que tuve desencadenaron problemas físicos.
—Si te ponés diez puntos físicamente, ¿hasta dónde creés que podés llegar?
—Quién sabe. Nosotros tratamos de hacer lo mejor, después el destino dirá hasta dónde. Pero estamos para pelear el número 1 del mundo.
La última reflexión es suya. "Vas creciendo todos los días. Hace dos días no era el mismo que hoy y así sucesivamente. Uno va aprendiendo, vive cosas nuevas y va generando otro tipo de pensamientos en tu cabeza, que cuando tenías 16 años no lo hacías. Y que cuando tenías 20 no lo hacías, o 21 tampoco. Hoy estoy bastante maduro en cuanto a mi profesionalismo. Si bien, como decís vos, me tiro de una torre o hago lo que hago, lo mío no lo descuido nunca. Y como te digo, no me voy a privar de hacer cosas que me gustan porque tenga que jugar al tenis. Si bien es un trabajo, creo que todo el mundo que trabaja hace lo que más le gusta. Argentina es siempre lo mismo: cuando alguien es conocido te critican, hagas lo que hagas. Mas allá de eso, soy muy conciente de las cosas que hago y las que no hago. Me siento tranquilo y bastante bien en las decisiones que tengo que tomar".
Nalbandian y la Copa Davis.
—"Hace dos años que tenemos muchas ganas y que contamos con equipo para ganarla. Si bien en las últimas series de visitante nos costó mucho más, Argentina siempre es candidato. Este año tenemos de vuelta un cuadro duro. Con República Checa, en polvo, a lo mejor es más accesible, pero venir acá a Australia, que nos va a poner pasto, es una serie durísima".
—¿La Davis es tu prioridad?
—Todos los años es prioridad. Si te fijás en mi calendario, una o dos semanas antes de la Davis no juego y una semana después, tampoco. El año pasado, si no me hubiera lesionado, estaba para jugar toda la Davis.
El costo de una decisión difícil
--------------------------------------------------------------------------------
David Nalbandian y su próxima ausencia del torneo por el ATP Tour de la Argentina, que se jugará en febrero próximo en el Buenos Aires Lawn Tennis Club.
—La gente ya te está extrañando. ¿Te costó tomar la decisión de jugar en Marsella en lugar de hacerlo en Buenos Aires?
—Fue muy duro. Aproveché que jugamos la Davis de local y que estuve en la Copa Argentina para estar un poco con la gente. Pero creo que para las aspiraciones que uno tiene, necesito jugar torneos más grandes que los que se hacen en Sudamérica. Y Rotterdam y Marsella son torneos más grandes que los que hay allá. Por eso elegí de esa manera. Además me gusta jugar un poco más en superficies rápidas que en polvo de ladrillo. Entonces había más razones para elegir ese calendario que el de América del Sur. El tema de jugar en Argentina y en Buenos Aires me tira muchísimo. La verdad es que lo pensé mucho, no fue una decisión fácil.