Al empezar el segundo tiempo, Xavi levantó la vista hacia la banda derecha, Alves recibió la pelota superando a la defensa del Numancia y Eto'o remachó en el área pequeña. Gol anulado por fuera de juego del lateral. Nadie del Barça protestó. Pep Guardiola, que había augurado un partido tremendamente difícil en la víspera, aplaudía. "¡Así, así!", decía. Por allí debía caer la resistencia numantina y por allí se derrumbó
